La Iglesia de Trasvía

La iglesia de Trasvía data del siglo XVIII, tal y como atestigua ésta nota histórica de un libro firmado por Juan Ortiz de la Azuela de la que nos hacemos eco:

“Dependiente de la parroquia de San Cristóbal en Comillas se conservan las ermitas de San Andrés, en el barrio de Trasvía, San Roque y Santa Lucía. En la de San Andrés fundó D. Juan de Velasco una capellanía colativa familiar á fines del siglo XVIII, que después fue aumentada por el Pbro. D. Juan Gómez Sordo de la Riva, á fin de que el capellán celebre misa en ella todos los días festivos, á contar desde 1º de Octubre á 31 de Mayo”.

Notas para su Historia. Madrid 1902

Trasvia la iglesia San Andres trasvia

Iglesia del siglo XVIII

San Andrés

Una de las peculiaridades de esta capilla es el hecho de que esté dedicada a un santo, al contrario de lo que sucede con la inmensa mayoría de las ermitas cántabras, que fueron levantadas en honor a La Virgen. San Andrés, el patrón de los marineros, fue el santo que se escogió para darle nombre a esta nueva ermita y tal era la devoción de los fieles por él en esta zona que, incluso, los marineros de Comillas acabaron cogiendo por costumbre subir hasta aquí para escuchar la misa.

La razón para la creación misma de la ermita de Trasvía, como alternativa a aquella de la que el pueblo entonces dependía -la Iglesia de San Cristóbal de Comillas-, fue, posiblemente, la distancia que existía entre Trasvía y el templo, dado que los caminos que llevaban hasta él eran, en aquellos tiempos, bastante largos e intransitables. Con el objetivo de evitar que estas complicaciones desembocaran en un gradual descenso de la asistencia de los habitantes de Trasvía a los actos litúrgicos que se celebraban en la parroquia de la villa, eran los propios frailes los que subían a oficiar la misa hasta el pueblo, haciéndose con el tiempo necesaria la construcción de un templo nuevo en el que prestar estos servicios.

Iglesia del siglo XVIII Altar trasvia

Interior de la iglesia

La Iglesia de San Andrés de Trasvía está situada en el centro del pueblo, es de estilo Románico y cuenta con un llamativo campanario. Su interior consta de una capilla y una nave, cubiertas por bóveda de crucería. Justo junto a la entrada, se localiza una escalera de piedra para subir hasta el coro. Las imágenes que alberga en su interior son la de San Andrés, patrón del pueblo, y, acompañándole, aparece la Virgen del Carmen.

La primera imagen de La Virgen que tuvo la ermita era de marfil y fue un regalo ofrecido por una de las primeras familias vecinas de Comillas, la familia Arenosa, que se habían marchado a las Islas Filipinas con el Marqués de Comillas, Antonio López y López, a trabajar en la Compañía Tabaquera que éste había fundado en aquellos parajes de ultramar. Por entonces, todos los 28 de mayo se celebraban también una fiesta en honor a La Virgen del Carmen en la mies.

El pueblo de Trasvia El pueblo de Trasvia

El pueblo

Seminarista

La Guerra Civil fue un episodio especialmente trágico en la historia de la iglesia. Un grupo de milicianos la quemó con todo lo que tenía en su interior, quedando así de ella poco más que la estructura y los pocos objetos que los vecinos fueron capaces de rescatar. Objetos como el traje “de gala” de La Virgen del Carmen, que está bordado en oro y se guardaba en la Sacristía, o la imagen de La Virgen de la Inmaculada, que Güela Josefa La Vieja se apresuró a esconder en su propia casa, son algunos de los pocos que aún hoy, afortunadamente, se pueden admirar. La Virgen del Carmen de marfil, por ejemplo, no corrió la misma suerte: En medio de estos convulsos momentos un conocido de la zona, de nombre Pepe Castillo, llegó a Trasvía e informó de que se veía obligado a retirarles la preciada escultura “por orden expresa de la autoridad” sin que ninguno de los vecinos pudiese oponerse a tal decisión y sin que nunca más se volviese a saber de ella.

Virgen del Carmen Iglesia siglo XVIII

La Virgen del Carmen

Bancos donados por Noriega

Una vez se extinguieron las llamas, la persistencia de los habitantes del pueblo por conservar su templo se mantuvo y, enseguida, rehabilitaron como pudieron el devastado edificio. Coincidiendo con la entrada en el pueblo de Los Nacionales, los vecinos le echaron arena al suelo de la ermita, levantaron un pequeño altar y reconstruyeron las partes más elementales del templo para reanudar las misas.

El Señor Noriega, uno de los benefactores más reconocidos del pueblo de Comillas, le donó a la ermita un suelo de castaño y varios bancos, también de madera. Otra señora de Barcelona financió, durante la posguerra, la creación de una nueva Virgen del Carmen; la réplica, que es la que se puede admirar en la iglesia en la actualidad, es una figura cuyo rostro y expresión se definieron con esmero y cuya vestimenta es hoy en día ese manto bordado en oro que las llamas no consumieron, aunque debajo de él, el esqueleto es de metal y alambre.

Sagrario sagrario

El sagrario

María Jabera, otra vecina, que fue quien se encontró el manto de oro de La Virgen, tiempo después de la guerra, en su caja de madera y dentro de la misma sacristía, fue también quien se encargó de hacerles unas coronas a La Virgen y al Niño Jesús que porta en sus brazos. Las piedras de las coronas que ahora visten ambos fueron laboriosamente extraídas de un lujoso traje de noche y engarzadas una a una sobre un molde de hojalata y los tirabuzones que luce El Niño Jesús son unos que se le cortaron entonces a El Nene, uno de los niños del pueblo.

Esta misma vecina es también quien logró que se levantara el altar sobre el que ahora se asienta la figura de La Virgen; María Jabera hizo una recolecta entre los vecinos, por la que obtuvo tanto donativos en metálico como en especie, que luego vendía, y con cuyo dinero el carpintero Santiago Quevedo construyó posteriormente el actual altar de madera.

Iglesia del siglo XVIII

El altar

En los años 80, una norma que imponía que se quitasen las imágenes de los santos de los altares conllevó la sustitución de todas las imágenes religiosas que dominaban sobre el altar por un crucifijo de madera, que es el detalle que, desde entonces, ocupa ese lugar. El sagrario que se conserva en la iglesia actualmente está realizado en metal y recubierto de oro en todo su interior y fue traído por la señora maestra, Doña Lucía, para sustituir al sagrario de madera que existía anteriormente.

la iglesia de trasvia

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